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Humberto de Savoya: la esperada visita de un príncipe

Humberto - Humberto en Tucuman Def

Humberto de Savoya, también conocido como Humberto II, fue el último rey de Italia. Su mandato fue algo particular, ya que duró tan solo 33 días. Cuando todavía era “solo” un príncipe, a sus 19 años, asumió la tarea de representar a su país natal en una gira diplomática y visitó nuestra provincia. ¡Se imaginarán lo significativo que era recibir a un príncipe aquí! Según las crónicas de la época, muchos fueron los que lo recibieron entusiastamente. En esta nota, recordamos cómo se vivieron aquellos dos días en que Humberto conoció Tucumán.

Humberto de Savoya: representante de la corona en América del Sur

Humberto de Savoya, príncipe de Piamonte,  nació el 15 de septiembre de 1904 en Cuneo. Fue el tercer hijo del matrimonio de Elena de Montenegro y Victor Manuel III (conocido por ser durante muchos años rey de Italia).  Humberto, de quien se dice que era una persona sonriente y simpática, en 1923 fue nombrado caballero de Insigne Orden del Toisón de Oro por el entonces rey de España. En virtud de aquellos títulos nobiliarios es que realizó numerosas giras diplomáticas representando a la Corona Italiana, cuando él tenía tan solo 19 años. Para entonces, el príncipe ya tenía sus estudios en la Academia Militar de Modena y en la Universidad de Padua.

Humberto - Humberto de Saboya
Humberto de Saboya en Tucumán.
Autor: Facebook Matías Teto.

Entre los viajes diplomáticos, el que hizo a América del Sur en 1924 es tal vez el más recordado. En él, visitó Brasil, Argentina y Chile. La presencia del hijo del rey de Italia suponía todo un acontecimiento. Como no podía ser de otra manera, sobre todo para las colonias de inmigrantes italianos. Ellos no escatimaban en sus recepciones: se dice que eran apoteósicas y que todos pugnaban por verlo y saludarlo.
Para trazar brevemente su recorrido, digamos que llegó a Argentina un 5 de agosto. Pasó primero por Buenos Aires, luego por Rosario, Tucumán, Córdoba y finalmente Mendoza. Cruzó los Andes, arribando a Santiago de Chile, y volvió a Buenos Aires el 30 del mismo mes.

Comunidad expectante por la llegada del príncipe

Si al día de hoy nos es posible conocer, con cierto nivel de detalle, las andanzas del heredero del trono en Tucumán, es gracias a las crónicas publicadas en los periódicos de la época. Es el caso, por ejemplo, de La Gaceta (tradicional periódico local). Por aquel entonces, uno de sus periodistas escribía: “Bienvenido, Señor, a nuestra casa/ donde todos te aclaman y te admiran:/ los hombres, que aprendemos de tu raza,/ las niñas, que por príncipes suspiran…”.
Cuenta el historiador y periodista Carlos Páez de la Torre (h) que Humberto fascinó a los tucumanos de aquellos días. Llegó a la provincia el jueves 14 de agosto, en el lujoso Tren Presidencial. En ese tren no solo se movía entre las provincias, sino que funcionaba como su lugar de alojamiento. Había sido especialmente acondicionado para tal fin.

Un jueves de agosto memorable

Toda la zona de la estación de trenes y la plaza Alberdi fueron engalanadas con flores y banderas argentinas e italianas. El arribo fue alrededor de las 11 de la mañana. Lo esperaban las autoridades, encabezadas por el gobernador Miguel Campero, todos de jaquette y galera.
Como estaba previsto, Humberto de Savoya recorrería las calles céntricas hasta llegar a la Casa de Gobierno. En todo el camino por las calles Corrientes y 25 de mayo, se fue encontrando con una ciudad bellamente ornamentada. Incluso hubo quienes se animaron a decorar sus balcones. Lo acompañaba una muchedumbre agitando pañuelos y lanzándole flores.

Asi fue la llegada de Humberto de Savoya a la Argentina.

Ya en la Casa de Gobierno, salió al balcón para saludar al público apiñado en la plaza Independencia. Su itinerario lo mantendría ocupado hasta el final del día. Luego de la Casa de Gobierno, se dirigió a la Casa Histórica, donde depositó una corona de flores. Presenció un desfile de tropas y de chicos de diferentes escuelas. Inauguró el busto de Dante Alighieri en los jardines del rectorado de la UNT. Después de algunos actos más, para finalizar asistió a un banquete en el Senado de la provincia.
Humberto siempre iba acompañado de dos “guardianes”, que además de protegerlo, se aseguraban de que el jovencito no se saliera del protocolo. Estos “obsesos del ceremonial” eran su preceptor, el almirante Atilio Bonaldi, y el embajador de Italia, Luigi Aldovrandi. Sin dudas, contrastaban con la simpatía característica del príncipe Humberto.

Un día de festejo para la colonia italiana de Lules

El programa del día siguiente, viernes 15, fue menos protocolar. Por la mañana visitó los cuarteles de la V Región Militar, y luego partió en el tren a San Pablo. Desde allí se dirigieron en auto a la pacífica Villa Nougués para el almuerzo. Justo donde bajaban del tren, los esperaba una delegación de la colonia italiana de Lules. En la caja de un camión, se encontraban agitando banderines y humildes coronas de flores de papel. Incluso se cuenta que Humberto tuvo el impulso de salir a abrazarlos, pero como dijimos, sus guardias muy apegados al protocolo, le cerraron el paso.

En contacto con la naturaleza, el último día de Humberto en Tucumán

Ya en Villa Nougues, se dispusieron a almorzar en la casa del doctor Juan Carlos Nougues. Se respiraba alegría y buen humor. La música no faltó: una orquesta en la galería de la casa le enseñaba al príncipe los sonidos de estas tierras. Incluso pidió que volvieran a tocar algunas chacareras y tangos, atraído por sus ritmos. Para terminar de sumergirse en nuestra cultura, le regalaron un mate de plata.

Humberto - Villa Nougues
Villa Nougués en la actualidad.
Facebook: Everywhere Travel.

Terminado el almuerzo, Humberto de Savoya y su comitiva bajaron hasta la casa de familia del ingenio San Pablo, en cuyos jardines tuvo lugar un “garden party“. En este ambiente festivo “coreó las estrofas de “Píccolo navío“, y (…) pidió que le obsequiaran la partitura de “Sacate la caretita”, un tango entonces de moda. También se acercó a la orquesta que tocaba música de jazz, para examinar de cerca el “serrucho”, instrumento que le despertaba gran curiosidad”.

Su regreso a Italia y el exilio

Seis años después, se casó con la princesa María José de Bélgica, con la que tuvo cuatro hijos. Y cuando en 1946 su padre, Victor Manuel III, tuvo que abdicar de su cargo como rey, asumió él. Sin embargo, Humberto II solo pudo reinar durante 33 días,, ya que tuvo que aceptar los resultados del plebiscito en el que los italianos optaron por la República como forma de Estado. A nuestro ex-rey no le quedó otra opción más que el exilio. Se instaló en Portugal con su familia, sin poder –por norma constitucional- regresar a su país.

Autor de foto destacada: Facebook Miguel Eduardo Avellaneda.


Humberto de Savoya: la esperada visita de un príncipe ultima modifica: 2021-04-20T08:01:00-03:00 da María Lourdes García

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Julieta B. Mollo

¡No sabía este dato!

¡Muy interesante lo que compartís!

Marina Artese Grillo

Qué interesante!

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