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CURIOSIDADES NATURALEZA

De la Yunga a la metafísica de las plantas de E. Coccia

yunga - Vista Cerro San Javier

El circuito por la Yunga tucumana es uno de los principales atractivos de la provincia, un verdor que forma parte de nuestra identidad. Del otro lado del mar, el filósofo italiano Emanuele Coccia reflexiona sobre el reino vegetal y el soporte vital que las plantas dan al mundo.

La Yunga, un paisaje tucumano

Caminando por San Javier o Raco, es imposible ignorar la exuberancia de la vegetación, tonos verdes, lianas, humedad, calor. Pertenecen a la fitoregión Yunga que, en Tucumán, se extiende como un cordón que atraviesa la geografía de norte a sur. Este paisaje, también llamado Selva Tucumano- Oranense, es fundamental en la denominación de la provincia como “Jardín de la República”. A su vez, es central en la imagen mental que tenemos de la provincia cuando pensamos en ella: el calor, la humedad, la vegetación creciente.
Entre lianas, sauces llorones, helechos, árboles cubiertos por plantas trepadoras recordamos la frase del filósofo italiano Coccia: “Las plantas son los primeros ojos que se han posado, abierto sobre el mundo, son la mirada que alcanza a percibirlo en todas sus formas. El mundo es ante todo lo que las plantas han sabido hacer de él. Son ellas las que han hecho nuestro mundo”.

¿Quién es el filósofo?

Emanuele Coccia (@unicamens) nació en Italia en 1976, es Doctor en Filosofía Medieval por la Universidad de Florencia. Es Profesor Asociado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, Francia. Fue también Profesor Asistente de Historia de la Filosofía en la Alberts-Ludwig-Universität (Friburgo de Brisgovia) y de Historia del Arte en la École Supérieure des Arts Appliqués Duperré en París, Francia. En este artículo, el libro al que se hace referencia es La vida de las plantas. Una metafísica de la mixtura (Miño y Dávila editores, 2017).

Las plantas

La propuesta filosófica de Coccia se orienta a recuperar la reflexión perdida sobre el mundo vegetal, ignorado y despreciado por la filosofía, relegado a otras disciplinas específicas. Sobre las plantas, el pensador afirma que son el hecho viviente por excelencia, en términos biológicos la vida de los animales depende de ellas (fotosíntesis), son el mundo y su contenido. Transitar los senderos de la Yunga significa ver crecer su vegetación, desarrollándose y multiplicándose, inmergiéndonos “en un medio que nos penetra con la misma intensidad con la que lo penetramos”.

Cuesta Del Clavillo Sierra De Aconquija
Cuesta el Clavillo – Sierra de Aconquija
Autora: María Gabriela Cisterna

Su pretensión fundamental es reabrir la cuestión filosófica del mundo. A partir de la vida de las plantas, hará de ellas la materia metafísica fundamental, prevaleciendo en significación e importancia a la vida animal y a los hechos históricos. La idea eje mantenida a lo largo de la propuesta del filósofo se referirá a la mutua necesidad de los seres vivientes: “todo viviente es lo que hace posible la vida de otros”. En este sentido, la diversidad de las yungas, la atmósfera generada en esta fitogeografía es aquella en la que estamos inmersos: los cebiles, arrayanes, palos blancos y lapachos, son las plantas que hacen nuestro mundo.

La Yunga tucumana

La yunga tucumana se inserta en una región mayor que se extiende sobre las laderas orientales de la Cordillera de los Andes. En Argentina y Bolivia, esta región recibe el nombre de Yunga, siendo una de los ambientes de mayor biodiversidad en nuestro país. A pocos minutos de la ciudad de San Miguel de Tucumán es posible encontrarnos con esta selva de altura. En ella, la temperatura baja y la respiración de las plantas puede percibirse. Esta presencia de vida vegetal tan cercana a la ciudad, constituye una de las facetas identitarias de la provincia.

Flanco Este Sierra De Aconquija
Flanco este – Sierra de Aconquija
Autora: María Gabriela Cisterna

Retomamos al filósofo italiano quien, al referirse a la construcción del hogar, se remite al espacio que nos rodea. “Nos proyectamos en el espacio más próximo a nosotros. De esa porción de espacio hacemos algo íntimo, una porción del mundo que tiene una relación particular con nuestro cuerpo, una suerte de extensión mundana y material de nuestro cuerpo. La relación con nuestra casa es justamente la de una inmersión. No estamos frente a ella como frente a un objeto, nosotros vivimos allí como un pez en el agua, como las moléculas orgánicas en su caldo primordial”. Nosotros, como habitantes de las cercanías, estamos inmersos en esta vegetación que nos rodea, pero también nos constituye. En términos filosóficos, formamos parte de la misma atmósfera, como un lugar metafísico de interdependencia de los seres vivientes. Donde “la vida de cada uno está mezclada con la vida de otros”.

En el sitio

A medida de que la altitud aumenta, pueden reconocerse distintos pisos de vegetación. Al tiempo que nos adentramos en la selva montañosa, las acciones de la vida vegetal nos maravillan, la diversidad de hojas y formas con que entramos en contacto. Coccia reflexiona sobre la complicidad e intimidad entre los elementos del mundo natural. Una intimidad que reconocemos al sumergirnos en la Yunga tucumana, superadora de la contigüidad física y la reducción a una unidad monolítica. Una intimidad cuyo supuesto es que “si las cosas forman un mundo, es porque ellas se mezclan sin perder su identidad”.

Cuesta Del Clavillo
Cuesta el Clavillo – Sierra de Aconquija
Autora: María Gabriela Cisterna

Si la Yunga, con su riqueza vegetal, forma parte de la identidad provincial, es porque se mezcla con nuestras identidades individuales. Juntos formamos parte de la naturaleza que nos rodea y en la que estamos inmersos.

Autora de portada: María Gabriela Cisterna

De la Yunga a la metafísica de las plantas de E. Coccia ultima modifica: 2021-01-20T11:55:36-03:00 da María Gabriela Cisterna

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