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Lunfardos: ¿De dónde viene esa palabra tan rara?

Lunfardos - Conventillo Argentino

Un repaso histórico a la creación, utilización e influencia de los lunfardos argentinos más comunes derivados del italiano.
“El lunfardo es un fenómeno lingüístico único, es memoria viva de la historia de la Argentina” dice Oscar Conde, poeta, ensayista y estudioso del habla popular argentina. Conde escribió, entre otros, “Diccionario etimológico del lunfardo” (2004), “Lunfardo” (2011), y editó la primera novela lunfarda: “La muerte del Pibe Oscar de Luis C. Villamayor” (2015), palabra autorizada para hablar del tema.

Lunfardos: producto de las lenguas corrientes inmigratorias

Los lunfardos son un producto de las lenguas de las corrientes inmigratorias de finales del siglo XIX y principios del XX. Nacen en el hacinamiento de los conventillos por la necesidad de comunicarse entre los habitantes. Tiempo después llegaría el momento en que a este tipo de habla popular se lo conocería como “lunfardo”. El 5 de septiembre de 1953 aparece el libro “Lunfardía”, del escritor argentino José Gobello. Este escrito rescata ciertas palabras y convierte el lunfardo en hecho lingüístico.

Un origen histórico cargado de encuentro cultural

La palabra “lunfardo” tiene su origen en el gentilicio “lombardo”. Este término llegó a ser sinónimo de ladrón porque los lombardos fueron en el siglo XVIII, entre otras cosas, prestamistas, actividad por entonces impopular. Con el tiempo, lombardo derivó en lunfardo. Sin embargo, más tarde se descubrió que el lunfardo era compartido por grandes sectores de la población. Lejos de ser un código marginal, había sido incorporado a la vida cotidiana y difundido a través de expresiones artísticas como el tango o el sainete.

Lunfardos - Lunfardia
Portada del libro “Lunfardía”, del escritor argentino José Gobello. (Foto: Facebook Gastón Godoy)

El lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos, para que los guardias no los entendieran. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos. En tal caso, cuando ocurre una mezcla de lenguas españolas e italianas en el área rioplatense, se produce el cocoliche, del que derivan muchísimas palabras lunfardas. Otras palabras llegaron del lenguaje típico gauchesco.

Una mezcla entre español e italiano

Con distintos idiomas, estos inmigrantes que vivían en hacinamiento y tenían una realidad sociocultural similar. En su vida diaria, compartían la actividad portuaria y tenían la necesidad de comunicarse entre sus pares. Debido a esto fueron apareciendo ciertos términos en el lenguaje que darían vida al lunfardo.
Los sonidos lunfardos se nutren principalmente de las lenguas de Italia, especialmente de las septentrionales, debido a que en Argentina la colonia italiana es muy extensa y ha dejado una importante herencia léxica. Además, el lunfardo ha tomado palabras, giros, o modos de hablar, propios (préstamos) de diversos idiomas como el francés, el portugués, un poco de inglés y a través de la herencia gaucha del quechua.
La mayor cantidad de lunfardos son italianismos de origen genovés, piamontés, lombardo y hasta véneto. Ya con menos frecuencia se suelen encontrar provenientes del napolitano, del calabrés, del siciliano o de otras hablas locales, dada su afinidad.

Una palabra bien tucumana con raíces italiana

En épocas estivales, las temperaturas del norte argentino son de las más elevadas del país e históricamente sus habitantes buscaron a lo largo de los años poder mitigar esos calores. En Tucumán encontraron la manera de combatir al verano con un postre helado único en el país. A base de hielo de granizo (actualmente no es necesario este tipo de hielo), en el jardín de la república se elaboró un postre helado que combinado con colorante es característico de la provincia.

Lunfardos - Achilata

El anclaje del postre tucumano con los inmigrantes italianos se produjo por dos motivos. En primer lugar, fueron los inmigrantes que tras la invención del refrigerador se dedicaron a producir en mayor cantidad este helado. En segundo lugar, porque son los responsables del nombre por el cual se lo conoce actualmente.
Los vendedores ambulantes que salían a ofrecer su producto, en mayoría italianos, anunciaban su paso por las calles al grito de ‘hay gelata’ o ‘hay yelata’. Con el correr de los años y la tergiversación de la fonética, los tucumanos adoptaron el lunfardo “achilata” para nombrar a uno de los postres y sabores típicos de la provincia.

Lunfardos: ¿De dónde viene esa palabra tan rara? ultima modifica: 2020-07-24T13:18:33-03:00 da Gaston Atonur
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