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HISTORIAS

11.000 km: la historia de un lombardo en Tucumán

lombardo - Equipaje

Estamos rodeados por una infinidad de incertidumbres, pero podemos estar seguros de algo: un gran porcentaje de nuestra argentinidad está formada por las fuertes oleadas migratorias que arribaron al país a lo largo de la historia. En esta ocasión vamos a centrarnos en aquella que toca el corazón de muchos, al igual que el mío: la inmigración italiana. Particularmente voy a contarles un poco de la historia de un inmigrante lombardo que se asentó en Tucumán.

Un lombardo en Tucumán: separados por un océano

En el marco del fin de la guerra, nos encontramos, por un lado, con una Italia fuertemente golpeada, con hambre y angustia. Por el otro, con una Argentina que se posiciona como una excelente oportunidad para comenzar una nueva vida
Hombres, mujeres y niños se adentran en el desasosiego del océano para enfrentar un largo viaje, en un barco cargado de esperanzas y miedo. Muchos ya tenían algún pariente o algún en Argentina, pero todos dejaban un pedacito de su corazón en su tierra natal. 

Piano, piano si va lontano

En 1949, repitiendo la historia de muchos otros italianos que ya habían recorrido ese camino, salía del puerto de Génova un niño de diez años con su madre y sus hermanos. Emprendían ellos también el viaje hacia el nuevo mundo. Hablamos de la historia de Gianfredo Lorini. Llegaron finalmente a Tucumán, lugar en el que echarían raíces, donde los esperaba su padre.
El niño lombardo fue a clases, aprendió y trabajó sin descanso, hasta convertirse en un referente de electromecánica en varios ingenios y fábricas de la provincia. 

lombardo - Gianfredo
Gianfredo Lorini junto a su madre, su tía y hermanos en Italia. PhotoCredit: Paula Lorini

Caracterizado por su pasión por el trabajo y el boxeo, y su actitud incansable y responsable, se aseguró de transmitir importantes valores a su familia, impactando fuertemente en su nieta, quien les escribe en esta oportunidad. 
Tener la posibilidad de conocer un abuelo italiano que carga todas estas emociones encontradas y con un corazón dividido en dos patrias es algo imposible de ignorar. 

En carne propia

Incontables anécdotas siguen presentes en los almuerzos familiares, junto con la tradicional Briscola (juego de cartas, conocido también como Brisca/Brìscula). Hasta el día de hoy, un brindis siempre va a comenzar con la frase “alla salute dei nostri padri, facciamo un brindisi”.
Así crecimos con ambas culturas y ambas patrias en lo profundo del corazón. Esto es algo que puede resonar en todos los que tuvimos una historia similar.

Una reflexión final

Desde lo personal, en estos últimos años pude vincularme con la italianidad que existía fuera de mi círculo familiar. Realizando diversas actividades y encontrándome con gente maravillosa en el camino.
Lo mágico de esta posibilidad es el hecho de que podemos sentir cómo se unen nuestras “dos mitades” y fundamentalmente que no estamos solos con esa sensación de encontrarnos entre dos países que conforman nuestro ser.

lombardo - Escultura
“Les Voyageurs” de Bruno Catalano. Esta escultura se encuentra en Marsella, Francia y nos ilustra el vacío de quienes dejan sus tierras para emprender nuevos caminos.

Un mensaje para los jóvenes ítalo-argentinos: tenemos la posibilidad de amar estas dos tierras, así como la oportunidad de que nuestro cerebro pueda procesar nuestros dos idiomas “natales”.
Seamos conscientes de los valores que nos inculcaron quienes sufrieron el desarraigo y aprovechemos nuestro bagaje cultural para sumar un granito de arena y hacer de este un mundo mejor. 

11.000 km: la historia de un lombardo en Tucumán ultima modifica: 2020-08-25T08:00:50-03:00 da Paula Lorini
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