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ENTREVISTAS HISTORIA

Soledad Pastorino, entre Liguria y Tucumán

Soledad - Porto

Soledad Pastorino es la presidente de la Asociación Ligure de Tucumán. Nos cuenta su experiencia familiar y sus años de formación en Italia. Focaccia, dialecto genovés; una xeneixe en Tucumán.

Soledad Pastorino, xeneixe y tucumana

“Mi padre nació en Masone, un pequeño pueblito de Génova, en Liguria. Vino a Argentina con un amigo, el resto de la familia se quedó allá, por eso mis tíos y primos siguen viviendo en Masone. De hecho, Pastorino es un apellido muy común por allá, somos muchos.
Hasta el último de sus días añoró su paese, y siempre quiso que sus hijos tuviéramos ese legame con Italia. Papá amaba el italiano, no hablaba mucho e dialecto porque decía que era muy cerrado.
Soy la hija menor, la bimba de papá, y tengo ese lazo estrecho con Italia desde niña. Recuerdo que soñaba viajar a Italia, mandaba cartas a los parientes de allá”. Nos cuenta Soledad.

Soledad - Pastorino
Con su padre. Autora: Soledad Pastorino.

Ma se ghe penso

Ma se ghe penso (ma se ci penso) en genovés es una frase a partir de una canción que nos caracteriza a todos los ligures en el mundo. Mi papá era muy nostálgico y yo comparto esa nostalgia del emigrante.
En 2002, tuve la oportunidad de viajar con una beca del CISI (Centro Internazionale di Studi Italiani) de la Universidad de Génova.
Fue una experiencia muy linda, porque pude compartirla con otros jóvenes descendientes de ligures. Todos queríamos conocer la tierra de nuestros antepasados, compartimos muchas historias familiares muy emotivas”.

Soledad - Masone
Con sus parientes de Masone. Autora: Soledad Pastorino.

Se aprende muy bien el italiano viviendo en Italia, es una experiencia única. Pude vivir un tiempo en el pueblo de mi padre, en la casa del nonno, donde vive una tía que se dedicó a cuidarlo. Mis tíos me brindaron mucho cariño, me acompañaron en los trámites para mi ciudadanía.
En ese momento, me presenté como voluntaria para un servicio social en Trieste, un proyecto de desmanicomialización. Temática que había ya estudiado en la UNT en la carrera de psicología”.

Soledad, ¿cuál fue tu experiencia en el voluntariado?

“Como psicóloga, estuve un año y medio en Trieste colaborando con este proyecto donde se trabaja mucho con la prevención y la contención.
Allá existe una gran estructura para la asistencia oportuna en salud mental, a través de la ley 1180 que prohíbe todo tipo de encierro.
Trabajamos en casas de paso, donde se brindaba asistencia a mujeres con problemas sociales, económicos y aún políticos, porque recuerdo que hubo algunas mujeres refugiadas allí”.

Un nuevo aprendizaje

“Aprendí mucho sobre salud mental, pasé por todos los servicios. Está organizado en los puntos cardinales, en cada punto cardinal hay una casa de salud mental. Mi último trabajo como operadora socio cultural fue en Aurisina, en el Carso Triestino, cerca de Eslovenia.
Conocí a muchos argentinos que estaban trabajando en este lugar, era la época de a crisis argentina. Siempre estaré agradecida con Italia por abrirme las puertas y permitirme formarme, aprender la lengua que amo que es el italiano y a la vez poder trabajar en esto”.

Soledad vuelve a casa

“Hice buenos amigos allá, con italianos y argentinos, tuve varias propuestas laborales. Pero papá estaba enfermo, me llamaba todos los días, y supe que tenía que estar a su lado. Así es que tuve que volver, no como yo lo había planeado, pero mi papá me necesitaba.
Estuve con él hasta el último instante, donde curiosamente comenzó a hablar en su dialecto, y me dijo que quería descansar cerca de sus padres.
A partir de entonces quise acercarme a la colectividad italiana de Tucumán y participar de sus actividades”.

Soledad - Voluntariado
Voluntariado en Trieste. Autora: Soledad Pastorino.

¿Cómo surge la Asociación Ligure de Tucumán?

“En medio de estas actividades es que surge la idea de una asociación que nuclease a los ligures de Tucumán. Soy una de las socias fundadoras y, en el 2010, conseguimos la personería jurídica.
Nuestra asociación nace con las nuevas generaciones, porque nativos quedan muy pocos, así que trabajamos con los hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes ligures”.

¿Aprendiste a preparar algún plato tradicional?

“Entre todas las actividades de la Asociación Ligure de Tucumán, me enamoré de la gastronomía. Nunca fui una buena cocinera, pero practicando con insistencia logré que mi focaccia fuera exquisita. Es mi receta favorita, también el pesto, los canestrelli.
En casa siempre se vivió este clima de valores italianos, la unión familiar, todos reunidos el domingo con la pasta fatta in casa.
El asociacionismo me hizo conocer a otros ligures en Argentina, el bagaje cultural de tanto tiempo de trabajo”.

Soledad, ¿Cómo vivís la italianidad hoy?

“En la actualidad vivo en los valles calchaquíes con mi futuro esposo, que es descendiente de lombardos. Curiosamente me vine a vivir a un lugar muy parecido al pueblo de mi papá, y estamos pensando un emprendimiento a partir de la focaccia. Queremos que la focaccia genovesa pueda estar dentro de la ruta de artesano.
Tenemos una huerta orgánica, nos encanta esta vida de campo, de la tranquilidad. Mi papá tenía una huerta maravillosa, tenía una capacidad increíble. Recuerdo que decía que nadie puede morirse de hambre en este país por su tierra fértil y generosa, de extensiones inmensas, la tierra mas extensa que haya nunca visto.
Nunca me olvido de mis raíces, a Italia se la lleva en el corazón, y donde sea que uno decida vivir, se sigue viviendo alla italiana“.

Soledad Pastorino, entre Liguria y Tucumán ultima modifica: 2020-12-07T11:04:38-03:00 da Franco Mangarella
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