Giovanni Boccaccio es el autor del clásico italiano El Decamerón, escrito luego de la epidemia que invadió Italia a mediados del siglo XIV.
Durante la calamitosa peste en Florencia, 1348 d.C., diez jóvenes abandonan la ciudad para recluirse en el campo y pasar diez jornadas entreteniéndose con distintas historias. Los jóvenes saben que no huyen de la enfermedad, sino que buscan evitar las amargas noticias y la miseria generalizada. Como bien dice Pampinea, la mayor de las jóvenes: “viendo transcurrir los días, veremos (si antes no nos alcanza la muerte) qué término reserva el cielo a estas cosas”.
En Tucumán, como en el mundo, hablar de pestes y virus se ha vuelto un cliché en sí mismo. Sin embargo, cabe la pregunta ¿pueden algunos de los temas de El Decamerón reactualizarse? La humanidad ha visto sinfín de atrocidades, ¿habla El Decamerón de algunas de las nuestras?

Autor: Facebook Luis Batista
En la magnífica introducción a la obra, Giovanni Papini aborda algunos de los temas clave tratados en ella. Por un lado, el florentino Papini, reconoce como su espíritu secreto el rechazo de la autoridad. “La peste no es solo una premisa pavorosa destinada a justificar la evasión hacia el placer, sino un acontecimiento destinado a relajar los vínculos de las leyes, de las costumbres, de las conveniencias. A instaurar un régimen de libertad, propicio al desahogo de los instintos”.
Además de la peste, el año 2020 parece haber sido récord en crímenes y vejaciones en nuestra ciudad. ¿Es posible atribuirle a ella la causa? Como Papini señala, ¿son estos aconteceres producto de vínculos y leyes relajados? Como contrapartida, Boccaccio tenía un muy mal concepto de sus congéneres humanos per se.
La humanidad
El Decamerón se propone, por un lado, como descripción de elementos de la sociedad de aquel entonces, a través de la visión de Boccaccio. Por otro, funciona como descripción del carácter humano en general mediado por la visión del autor. Según Papini, la obra es un documento de gran valor humano en tanto “presenta a los hombres como son en su gran mayoría y no como deberían ser”. Sobre esto último, cerramos los ojos brevemente y las noticias de crímenes acontecidos en Tucumán se nos vienen a la cabeza, ¿qué es acaso nuestra humanidad? Si la condición humana tiende a la que Papini considera expresada en la obra, no queda lugar para darnos respuestas. Solamente ver lo que acontece alrededor y preguntar. Como dijera Papini “la humanidad, a la que [Boccaccio] no estimaba, excitaba sin embargo su curiosidad y su imaginación”.
Lícitos en la peste: huir y celebrar
Pese a todo, el motivo inicial y persistente en El Decamerón, según Papini, es “el desafío de la vida a la muerte, la respuesta de la alegría al dolor“. Frente a todas las reacciones que genera la peste entonces y ahora, la legitimidad de sustraerse, huir del marco de muerte y miseria circundantes. Como los diez jóvenes, quienes saben que de la realidad no se puede salir, aunque es posible paliarla con historias y recuerdos, con celebración de vida.
La pregunta ética sobre lo que se debe hacer es ineludible. Boccaccio no ignora los horrores, El Decamerón comienza con una pormenorizada descripción de la peste en Florencia, aunque luego, por boca de Pampinea él responda “será lícito a nosotras y a otra persona cualquiera adoptar, sin ofender a nadie, los remedios que podamos para la conservación de nuestra vida”. Huir y celebrar.

Autor: Facebook Olga Rochy Castillo
Autor de portada: Facebook Lady Lever Art Gallery



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