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GASTRONOMÍA

Slow food en Tucumán

Slow Food - Logo

La Dra. Graciela Di Benedetto Puerto nos cuenta sobre este movimiento internacional que surgió en Italia, el cual conjuga el cuidado de la salud, el medioambiente y un comercio justo. Acompañanos a descubrir esta propuesta que tiene cada vez más adeptos.

Graciela Di Benedetto Puerto y su historia

Graciela nació en San Miguel de Tucumán fruto de una confluencia de circunstancias. Sus padres procedentes de dos universos diferentes se encontraron en esta provincia y construyeron un proyecto de vida juntos.
“Mi padre Martino Di Benedetto transitó su vida profesional como locutor y periodista dedicado a la difusión de la cultura italiana. Lo hizo a través de un programa radial y luego televisivo llamado “La Hora Italiana” que se mantuvo vigente casi 60 años en los medios. En un período del mismo lo acompañé cuando el programa se presentaba en canales de aire de Tucumán.
Mi madre Edith Puerto era de origen vasco, pero esa cultura tan interesante y respetable por cierto, no predominó en la familia. Italia y su cultura dominó la escena familiar y todos adoptamos la ciudadanía italiana y mi hogar fue una “casa italiana”. Nos cuenta.

Su trayectoria profesional

Mi vocación fue y es la medicina, la salud, la educación y la calidad de vida. Desde aquí me formé en una especialidad que fue la Nutrición Médica y la Medicina del Deporte que ejerzo hace más de 20 años. El ejercicio profesional me enseñó verdades y mentiras de los alimentos industriales y de la salud.
Mi vida profesional transcurre también de la mano de la docencia universitaria. Hace 20 años soy docente en la Licenciatura en Nutrición de la UNSTA, carrera de la que fui directora algunos años.
En la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNSTA fui Decana durante 9 años. En este período, la participación en diferentes proyectos de investigación internacionales me llevaron de vuelta a Italia y a conocer el movimiento Slow Food. También transité un período de trabajos de extensión universitaria de la UNSTA en el Chaco Salteño, en ellos tomé contacto con la cultura de los pueblos originarios wichí que me permitieron aprender mucho sobre su cultura alimentaria y  su salud. De aquí surgió mi Tesis Doctoral sobre Cultura alimentaria y estrés oxidativo en una comunidad  wichí”.

Slow food - Delegacion Argentina
Delegacion argentina que viajó al encuentro de Terra Madre en 2016.
Autora: Graciela Di Benedetto

¿Cuándo nace el movimiento Slow Food?

Slow Food fue fundada en los años ’80 por Carlo Petrini y por un grupo de colaboradores para defender las tradiciones regionales, la buena alimentación, el placer gastronómico, así como un ritmo de vida lento en Italia. En 1986, Slow Food se creó en Italia después de una manifestación que tuvo lugar en el futuro emplazamiento de un McDonald’s, situado a los pies de la Plaza de España, en Roma.
Luego de 30 años este movimiento ha evolucionado hacia una alimentación que reconozca las fuertes relaciones entre nuestros alimentos, nuestro planeta, las personas, la política y la cultura.
Hoy Slow Food representa un movimiento global que implica a miles de personas y proyectos en más de 160 países”.

¿De qué se trata el Slow Food?

Slow Food aspira a un mundo en el que todos podamos acceder y disfrutar de una comida buena para nosotros, para quienes la producen y para el planeta. Se opone a la estandarización del gusto y de la cultura y al poder ilimitado de las multinacionales de la industria alimentaria y la agricultura industrial.
Su labor se basa en una noción de calidad de los alimentos definida por tres principios interrelacionados: buenos, limpios y justos.
BUENO:  significa alimentación sabrosa y fresca de temporada que satisfaga los sentidos y forme parte de la cultura local.
LIMPIO: implica la producción y consumo de alimentos que no perjudiquen el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana.
JUSTO: busca que los precios sean accesibles para los consumidores pero también justas las retribuciones para los productores”. Nos explica la Dra. Di Benedetto.

Slow Food - Stands
Salón de exposiciones donde están los stands en los que se presentan las distintas temáticas.
Autora: Graciela Di Benedetto.

¿Cuál es su relación con este movimiento?

“Hace 8 años fundé en Tucumán el grupo local  de Slow Food denominado “Faro Tucumán” que era un convivium. En ese momento todos los grupos se denominaban así. Actualmente hubo un cambio en la organización del movimiento a nivel internacional y nos convertimos en comunidades. Así la nuestra hoy se denomina “Comunidad Aconquija, educar, sembrar y alimentar”.
El rescate y preservación de alimentos ancestrales impulsa el sostén de una cultura alimentaria regional que se opone a la globalización de los alimentos y de los sabores. Así Slow Food, es custodio de la biodiversidad, pilar del sostén de la vida y del ecosistema planetario, hoy en severo peligro, explotado y destruido. La salud humana es parte de este ecosistema, y es lamentablemente el resultado  de “como vivimos”.

Alimentación, salud y epidemias

“Hace más de 10.000 años los cazadores-recolectores padecieron en general enfermedades no epidémicas. Las enfermedades transmisibles no existieron hasta que estas civilizaciones evolucionaron y tomaron contacto con poblaciones urbanas; entonces sí aparecieron difteria, gripe, sarampión, paperas, tos ferina, rubeola, viruela y fiebre tifoidea entre otras.
Las epidemias, aparecen en poblaciones mayores, asentadas y hacinadas que usan  sus fuentes de agua indistintamente para higienizarse, cocinar y beber y que tienen una alimentación dominada por tubérculos. En estos ambientes con humanos y animales en contacto, algunas zoonosis pasaron la barrera de las especies y los microbios llegaron a los humanos hasta ser  patógenos.
Los humanos fuimos huéspedes inesperados (de los microbios) cuando empezamos a crear ecosistemas (parcelas) con la ilusión de controlar la producción de alimentos; para esto hubo que destruir hábitat salvajes para extender los cultivos y proveer más alimentos a quienes los requerían. Hoy la vida y la pandemia que nos toca transitar nos muestran  que hay que  hacer una reingeniería de nuestra forma de vivir, de producir alimentos y de comer entre otros aspectos, temas que este movimiento italiano pregona y sostiene hace muchos años.

Slow Food tiene una Universidad propia

Slow Food - Stand
Stand de la Universidad Gastronómica de Bra, ciudad de Torino, la cual también forma parte del movimiento Slow Food.
Autora: Graciela Di Benedetto.

En Torino, en la ciudad de Bra, Slow Food tiene una Universidad propia. Inspirada en su carrera de grado, fui creadora de la Licenciatura en Gastronomía de la UNSTA que apoya sus principios en la Encíclica “Laudato Sí” y en el SlowFood. Se trata de una ecogastronomía ambiental que busca el cuidado de la biodiversidad y la preservación de las culturas regionales como un legado fundamental del patrimonio cultural alimentario”. Concluye.
Justamente ayer, 15 de octubre, fue el Día de Acción Global del Consumo Responsable. En este marco debemos tener en cuenta que nuestras elecciones de consumo pueden marcar la diferencia en el impacto ambiental que cada una de nuestras vidas genera. El movimiento Slow Food es una gran alternativa ya que con su propuesta de triple impacto nos invita a elegir alimentos buenos, limpios y justos. Te invitamos a incorporarlos, para aportar a un mundo más sustenable, sano y justo con los pequeños productores.
Autor/a imagen de portada: Facebook SLOW FOOD ARGENTINA



Slow food en Tucumán ultima modifica: 2020-10-16T08:00:05-03:00 da Agustina Utrera Vargiu
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